Divagaciones desde nunca jamás

Entradas de Noviembre 2006

Puro coque

Noviembre 29, 2006 · 8 comentarios

 

Cantado

Me marcho de este bar, infierno, y vuelvo con esa chica tan guapa que me maltrata tan bien. Ningún mensaje, ningún sonido, ninguna voz, sigo peleando con mi sombra.
Me marcho de tanta voz metálica y vuelvo con esa chica tan tonta que me engaña tan bien, y lo detengo todo con un escudo que me han quitado. Sigo peleando con las sombras.

Punto cero otra vez.

Me marcho y me quedo al mismo tiempo, ¿lo entiendes ahora?, y rompo la barrera final. Me quedo fuera donde nadie ha estado ni estará, sigo peleando con mis sombras.

Punto cero otra vez.

 

 

Hablado.

Si recordaras solo los arañazos, todo sería más fácil. Mucho más fácil.
Pero ahora solo pienso en tus pequeños saltos, en la manera en que te agarrabas la falda y en la distancia más larga que había entre tus anillos y yo. Parece estúpido, pero he decidido quedarme con eso y estoy contento.

Gracias a Dios no te he rogado nada. No se por qué te lo han dicho tus extraños mensajeros y las fotos de los periódicos.

Nadie puede contigo, porque solo tú sabes dar vueltas a esa velocidad. Sigue dando vueltas enana, a la misma velocidad y en el mismo sitio. Sigue dando vueltas.

Punto cero. Soy un Astronauta Mas. Coque Malla

Categorías: música

Guerreros

Noviembre 22, 2006 · 13 comentarios

Tenía la piel curtida por como el viento le había azotado en las miles de tierras donde luchó. El respeto que sus compañeros de viaje le mostraban, hacía intuir un inequívoco sentido de la lealtad y un terrible destino para los que con ella se cruzaran.
Su compañero, aquel que la amó desde el principio de los tiempos, en muchas ocasiones confió su vida a sus manos.

Luchaba como un guerrero mas, su fortaleza ante las más altas torres, su valor ante las caballerías más gloriosas y su serenidad frente a las precisas flechas de arqueros afamados, consiguieron hacer de ella una líder indiscutible que mentes ingeniosas querían manipular.

Eran un grupo curioso. Aquella docena de hombres, su amado, dos caballos y ella misma formaban un ejército de fortuna sin igual.
No pocas veces recibieron órdenes de novatos inexpertos que no conocían el arte de aquella guerra conduciéndoles a batallas sin sentido. No pocas veces murieron para resucitar mas tarde en manos de otros gobiernos. Solo a veces, las menos, un gran maestro dirigía sus movimientos con certera estrategia guiandoles a una gloriosa victoria frente a un ejército de iguales que bien pudieron ser ellos mismos.

Categorías: relatos