El tiempo marcó mi vida como un hierro marca la piel de una bestia.
Aquel sentimiento, la necesidad de gritar, de mostrar a todos lo que me corroe por dentro, me ayuda a respirar.
Ella no volverá. Nada será igual.
Aquellos años, meses, días, horas. Aquel tiempo sin ella me convirtió en la estampa de la soledad. Lavo mis heridas, debían ser ya cicatrices, pero no lo son.
Decir “te amo”
No son las palabras que quiero oír de ti.
No es que quiera que tu no lo digas, pero si solamente supieras.
Cuán fácil, sería que me mostraras cómo te sientes.
Más que palabras, es todo lo que necesitas para hacerlo realidad
Luego, no tendrías que decir, que “te amo”
Porque yo ya lo sabría
¿Qué harías tu, si mi corazón se rompiera en dos?
Más que palabras para mostrarte que siento
que tu amor para mí es real
¿Qué dirías, si me guardara estas palabras?
Entonces no podrías hacer las cosas de otra forma
Simplemente diciendo “te amo”
Ahora que he intentado, hablarte y hacerte entender
Todo lo que tienes que hacer es cerrar tus ojos
solamente extender tu mano, y tocarme
Manténme cerca nunca me dejes ir.
Más que palabras, es todo lo que necesito que me muestres
Entonces no tendras que decir, que “me amas”
Porque yo ya lo sabré
Si lo digo te arrepentirás.
Si se lo cuento a todos, si todos pueden escucharlo, perderás la ventaja que tienes sobre los demás.
Nathan colgó el teléfono con rabia. Pocos segundos después volvió a sonar. Miró el número, volvía a ser él. Dejó que sonara, mientras caminaba a la cocina. La voz invadió el salón emergiendo del auricular del aparato.
Quiero que lo digas. Quiero que todos te oigan, que se enteren de lo que nos une. Se que estas ahí . Se que me estas escuchando. ¿No te atreves? Parecías muy convencido cuando me lo susurrabas al oído. Eres un cagón. Te amo.
Maldito oficio, Soy adicto a este trabajo, adicto a lo que este trabajo me da.
A veces, justo antes de la decisión, veo sus caras. Simone me mira como si no me hubiera visto nunca, marina me besa mientras dice; Adiós papa, como vaticinando un final que nunca ha llegado.
A veces justo antes de la decisión me veo. Despacio, visto mi traje de trabajo, incomodo, pero necesario para mi misión.
A veces justo antes de mi decisión pienso en las heridas posibles. Las físicas y las que quedaran en aquellos que me aman.
A veces justo antes de la decisión elijo el color contrario al que la lógica me impone.
A veces espero el pitido sordo de la onda que me elevará
Parece que los señores de Agent provocateur siguen con su buen hacer mediatico a la hora de elegir como vendernos sus productos.
Todavía conservamos tras nuestras retinas aquellas imágenes en las que la señorita Minogue, intentaba domar un potro mecánico enfundada en un precioso modelito de la firma.
Ahora y con la colaboración de Mike Figgis, han rodado estos casi siete minutos con la siempre polemica y buscada en internet, Kate.
Salió como cada tarde del colegio y corrió contenta al ver a su padre. Saltó a sus brazos, le besó y abrazo fuerte, muy fuerte, ilusionada por que él hubiera venido a buscarla.
Caminaron juntos calle abajo. Ella abrigada con su pequeño abrigo de pana marrón, cogida de su pequeña mano a la de su padre, describía con desparpajo como lo había pasado hoy en el colegio y como uno de sus amiguitos se había caído haciéndose sangre en una ceja.
El llegar a los bancos de piedra cerca de las estatuas al aire libre que habitaban aquel parque, él se sentó y la cogió entre sus brazos sentándola en sus rodillas. Irina, le dijo. ¿Sabes que ya no volveremos a ver al abuelo?
Se ha muerto, dijo ella de manera que casi parecía confirmar la noticia. ¿Ahora, estará con los espíritus y nos dará miedo?.
No, nunca nos dará miedo. Siempre nos alegraremos al recordarle.
Vale. Hoy he comido espaguetis con tomate.
Ella no entendió el largo abrazo que durante minutos la envolvió de su padre
Paseo por mis cuidadas posesiones. Bajo mi mirada, fértiles planicies de cereales crecen regadas por el amor que proclamo. Cientos de campos con cientos de naranjos con cientos de frutos, que ellas recolectarán para mi.
Me entregan sus manos, me sonríen. Extienden a mi paso miles de pétalos de rosas, sobre los que camino descalzo. Me besan, me abrazan , me respetan.
Todas ellas han sido elegidas, a todas fecundé bajo la misma luna y de ellas nacerán mis trescientos treinta y tres hijos.
Velan por mí, me desean, se entregan a mí confiadas y plenas.
Escucho tus sonidos. Tus risas. Tu voz. Tu atronador silencio mientras te estiras.
Escuchas mis sonidos. Mis risas. Mi voz. El rojo sonido de mi rostro al ruborizarse.
Pactamos. Soñamos. Imaginamos libertad y nos zambullimos en una elíptica espiral que nos acelera a un central ojo. Mareados, nos miramos.
Tu boca, tus ojos, tus pechos.
Mi boca, mis ojos mi vientre.
Tu pelo y mi pelo enredado, reforzando un vínculo que nunca debió ser tan fuerte.
Te huelo. Me hueles.
Sangras y me desangro.
Se para tu corazón y el mío para.
Por algún motivo la reina de aquella mansión repleta de mazmorras se había encaprichado de él. Recorrían juntos los adornados pasillos que conducían a sus aposentos. G. caminaba lento e inseguro, siendo arrastrado, no solo por la mano de aquella experta en su labor sino también por un oscuro deseo nunca satisfecho.
Su leve problema auditivo le impedía escuchar los gritos nacidos de las almas de los huéspedes habitantes en las salas contiguas, que llegaban a la estancia principal convertidos en susurros, y que unidos, y escuchados con atención, componían una sinfonía al amor y dolor.
Aquella noche Heather le mostró caminos nunca explorados antes. Le enseñó juegos prohibidos, le ofreció néctares por años censurados y le ayudo a soportar el dolor. Un dolor que G. necesitaba o creía necesitar para purgar sus pecados.
Logan amaba a aquella mujer como ningún humano podría amarla nunca.
Durante todo aquel tiempo nunca pudo demostrarle su amor en público.
Ella lo sabía, tenía un sexto sentido que unido a sus otras capacidades, hacían de ella una mujer especial. Ella era la chica del hombre bueno, del adecuado, del justo, del correcto, del honrado. Siempre supo muy bien en que lado debía estar. Aun así nunca dejó de mirar al desaliñado.Desde la primera vez que lo vio, nunca dejo de tentarle, de desearlo.
En aquel, el que sería su último encuentro a solas, Logan le dijo al oído que la quería. La aceptaba como era, salvaje y terrible. Sabía que ella podía hacerle mucho daño, sabía que la arbitrariedad y brutalidad de sus actos podían destrozarle para siempre. Susurró que se dejaría matar por ella, mientras apretaba sus puños. Besó sus labios justo antes de hundir sus puñales en el vientre de su amada.