Divagaciones desde nunca jamás

Entradas de Febrero 2007

Too much…

Febrero 28, 2007 · 4 comentarios

Corre, ven, suda, muerde, besa, ama, salta, azota, toca, escupe, explora, vive, bebe, snifa, mira, sopla, huele, fuma, hipnotiza, agita, acaricia, lame, atrapa, desea, atesora, inyecta, seduce, insulta, vibra, somete, siente, folla, miente, bombea, abusa, esculpe, chupa, vacila, domina, sangra, confía, promete, eyacula, traga, tiembla, late, late, late.

La foto

Categorías: Fotografia · Personales · relatos

Yo si que no me canso

Febrero 26, 2007 · 2 comentarios

Carlos Chaouen

Sigo a este músico apellidado como la norteña ciudad marroquí, hace unos tres años y no se cansa uno de escucharle.

Supongo que esta joya les sonará ya que la interpreta la chica de los Mecano en su último álbum.

A mí me gusta mas la versión de su autor.

Categorías: Videos · música · opinión

Solo tú, mi heroína

Febrero 6, 2007 · 2 comentarios

Cuando la vi por primera vez no pude mas que acercarme. Allí, rodeada de los mas presuntuosos, brillaba de manera especial. Perfecta, única. Pensé que podría llevarme a lugares que solo ella sabría mostrarme. Me acerque despacio, paso a paso, con la cabeza baja. Miré al espejo y rehuí mi mirada. Mi autoestima no me permitía tampoco mirarla a la cara, así intenté llamar su atención poco a poco sin percatarme que ella ya me había mirado y sería yo, uno de los muchos elegidos para seguir su perverso rastro de destrucción.

Junto a ella. Me enseñó su lado mas amable. Risas, instantes inolvidables y fugaces.
Junto a ella. Me enseño su lado mas salvaje. Subida al cielo, conversaciones imaginarias, calor, frío.
Junto a ella amé. Viví, sentí. Aprendí a ser mas yo.
Junto a ella. Conocí su lado mas oscuro. Caídas. Traiciones. Sin amigos. Sin escrúpulos. Renuncié a mi razón por ella. Dejé de ser.

Hoy en mi cama, solo, humillado, maldigo el día en que te conocí. Entras en mis venas. Demasiado mayor para una heroína tan pura. Cierro los ojos, exhalo por última vez y muero.

Categorías: relatos

El último sueño

Febrero 6, 2007 · 3 comentarios

Los olores y las texturas de aquellos miles de tubos, útiles y disolventes, invadían nuestros sentidos. La obligada cercanía, posibilitó que nos oliéramos y acabó uniendo nuestros cuerpos, llevándonos a un momento sin retorno. Mis labios apretaban los suyos y la humedad de nuestras lenguas nos deleitó el gusto en el interior de su cálida boca.
Mis manos, presurosas de su piel comenzaron a arrancarle la ropa mientras ella utilizaba las suyas, alargadas y precisas para agarrar mi cuello y apretar mi cara a la suya mientras mordía mis labios.
Desnudos los dos, nos besábamos, mordíamos, acariciábamos, lamíamos, comíamos. Necesitábamos. Necesitábamos tanto aquel momento, como dos animales que encuentran comida bajo la nieve del frío invierno y yo encontré mi manjar bajo su cintura. Acerqué mi cara a su perfecta entrepierna y me sumergí en ese ambigú de delicias y efluvios. Texturas, sabores. Humedad y fluidos. Orales caricias y más fluidos.
Mis labios aprietan, muerden, estiran. Su cuerpo se contrae, se expande, tirita, palpita.
Mi boca besa y separa pliegues mientras la lengua se abre paso en la húmeda cavidad. Las manos recorren su cuerpo, sus pechos se endurecen con las caricias.
El frío suelo nos recoge como la mejor de las camas. Los temblores invaden su cuerpo.
Quietud. Calma. Silencio.

Elevo mi vista del horizonte que hasta ese momento apretaba mi frente y te veo completa, desnuda, llena de trazos que mis manos multicolores han dejado sobre tu cuerpo.
El suelo sobre el que nos deslizamos es una tabla de tonalidades cubierto de acuarelas, temperas, pasteles, que embadurnan nuestros cuerpos en cada giro y movimiento que realizamos.
Ante mí, te arrodillas y me ofreces tu perfecto trasero. Agarro tus caderas que con el tacto de los colores resbalan entre mis manos. Afirmo fuerte tu cintura y me acerco. Entro en ti.
Nos fundimos en un baile, elevas tu cuerpo y juntas tu espalda a mi pecho, la pintura rebosa entre ambos, resbalando pringosa en una exagerada metáfora de lo que unos instantes después ocurrirá entre tus muslos.

Espasmos, temblores, frío, calor.

Despierto. No estás. No has estado nunca y nunca estarás.

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