Divagaciones desde nunca jamás

Entradas de Septiembre 2007

Lugares comunes

Septiembre 30, 2007 · 7 comentarios

Era Abril y nevaba. Descubríamos juntos nuestros comunes lugares, escondites donde nuestras almas se encerraban para viajar de una realidad que quizás no lo era, pero que a nosotros nos parecía poco esperanzadora, hacia una llena de todos esos detalles que cuando estábamos juntos parecían enormes. Corríamos por las calles, cruzábamos las grandes avenidas de aquella gran manzana y volábamos. Volábamos en cada uno de nuestros actos. Al subir de la mano al autobús, al patinar, al saltar entre los bancos nevados de Central Park, al trepar por la escalera exterior del viejo edificio donde vivió tu hermano. Pero sobre todo volábamos al amarnos bajo las frías sabanas de aquel sofá cama, donde cada tarde, cada día, Clarence Clemons soplaba para nosotros.

Era Abril y nevaba, como en la canción. Y tu hermano nunca volvió (como otros tantos no volvieron), y te alejaste, y poco a poco te perdí. Ojalá y hubiera sabido que decir. Ojalá hubiera podido ayudarte. Pero no supe y te perdí. Y contigo desapareció parte de mí. Ahora al recordarte recuerdo esa parte que te llevaste y solo puedo decir, en voz alta aunque nadie me escuche,

I miss you baby, good luck, goodbye Bobby Jean.

Categorías: música · relato · relatos

Toño

Septiembre 29, 2007 · 2 comentarios

Hacía mucho tiempo que no se escuchaba humor como este en TV. Creo que hay que remontarse al señor Barragán, para encontrar un cómico tan polémico.

Categorías: actualidad · televisión

Intimidades

Septiembre 28, 2007 · 10 comentarios

¿Como engañaron al pícaro?, ¿no sabía Dragó que la cámara seguía grabando?

Y yo que siempre creí que este hombre lo sabía todo.

Categorías: actualidad · opinión · televisión

Dilatada lectura

Septiembre 27, 2007 · 1 comentario

Hoy después de mucho dilatar su lectura he acabado el libro que al iniciar este espacio les recomendé. Es, para mí, una de las obras mas grandes que se han escrito. Creo que Bolaño estará algún día ( si no lo está ya) junto a Borges, Chejov o Cortazar cohabitando en algún espacio reservado para los genios del relato.

El miedo de Ivanov era de índole literaria. Es decir, su miedo era el miedo que sufren la mayor parte de aquellos ciudadanos que un buen (o mal) día deciden convertir el ejercicio de las letras y, sobre todo el ejercicio de la ficción en parte integrante de sus vidas. Miedo a ser malos. También miedo a no ser reconocidos. Pero, sobre todo, miedo a ser malos. Miedo a que sus esfuerzos y afanes caigan en el olvido. Miedo a la pisada que no deja huella. Miedo a los elementos del azar y de la naturaleza que borran las huellas poco profundas. Miedo a cenar solos. Miedo a no ser apreciados. Miedo al fracaso y al ridículo. Pero sobre todo miedo a ser malos. Miedo a habitar para siempre jamás, en el infierno de los malos escritores.

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Categorías: literatura

Amigos para siempre

Septiembre 26, 2007 · 8 comentarios

Ayer, entre delirios y altas temperaturas escuché críticas al actual presidente Español por no intentar ser amiguito de Bush.

Si cada vez que Bush y sus amiguitos se juntan en Texas, hablan de cositas como estas y en este tono, prefiero que ese señor no tenga amigos.

Categorías: General · opinión · política

Diez frases para ligar en español

Septiembre 26, 2007 · 3 comentarios

Me levanto de la cama, cansado, mareado, después de casi cuarenta y ocho horas de permanencia entre las sabanas y me encuentro con que con estas diez frases se puede ligar en España o los países hispanohablantes. ¿Tanto ha cambiado el cuento en tan solo dos días?

Díganme, ¿sigue Bush siendo presidente?

Categorías: Inclasificados · Videos · personal

La madre

Septiembre 24, 2007 · 5 comentarios

La primera vez que vi a Gustavo Sorré, me sorprendió su complexión. Cuando en alguna ocasión había escuchado a alguien hablar de él, me lo había imaginado como alguien fuerte o grande. Supongo que es un prejuicio que me hace pensar que así debían ser los actores. El Sorré, como se le conocía en los círculos por los que se movía, era hijo de gallegos y había tenido uno o dos papeles importantes en el cine que le hicieron pseudo conocido entre los pocos amantes del cine nacional. Luego se dedicó al teatro, para lo que había nacido, o al menos eso decían sus incondicionales, esos que nunca entendieron su retirada de los escenarios de la capital para hundirse en el abismo de lo conceptual. Era la quinta vez que lo veía en menos de seis meses y hoy me parecía aún más pequeño. Tumbado, rígido. Sobre la mesa de acero de aquella fría estancia sus músculos y su delgado cuerpo parecían menguar en cada uno de mis parpadeos. En el interrogatorio que hicimos a los vecinos de Toñín cuando este apareció muerto, salió el nombre de Gustavo como el “novio” oficial del apaleado. En los días posteriores cada vez que visitó las dependencias de la Judicial, donde estuvimos recopilando toda la información del caso, se mostró entero, o al menos todo lo entero que un hombre podía estar tras el asesinato de su chico. Este maricón parece no sentirlo mucho, cuando yo digo que había que castrarlos a todos. No tienen sentimientos. Esa fue la frase con la que el jefe Olegario, jefe de la policía en aquel departamento había cerrado el caso, tras despedir a Gustavo en la puerta de la comisaria. El caso quedo cerrado, dictaminaron que uno de los muchos pervertidos con los que se acostaba el Toñín se lo había cargado a palos. Las indagaciones sobre la palmeta, que en mi entrevista con Corina inicié, no llegaron a ninguna parte. Como casi nada en este país.
Bob fue quien me aviso de la muerte del actor, estuvo fotografiando el cadáver tanto en el teatro de donde el juez autorizó su traslado como en la autopsia. Cuando me mostró algunas de las fotos que tomó no podía creerlo. Aquel hombre debajo el prepucio tenía una película blanca de esperma seco, de mas de tres milímetros de grosor recubriendo por completo el glande y en la que solo existía un pequeño orificio generado por la habitual micción. Desde luego este tipo lleva sin lavarse mas de un año, y por supuesto en todo este tiempo no ha cogido, dijo Bob mientras yo observaba las fotos. ¿Qué coño hacía este tío deprimido por la muerte del Toñin?, se supone que el americano era un puto sodomita, pero seguro que este no se lo follaba. Creo que se encargaba de cuidarle y curarle las heridas que en sus correrías sexuales le hacían, contesté. Creo que solo quería ser su madre.

La obra de teatro era conocida en los ambientes intelectuales, aunque Bob decía que no eran intelectuales sino snobs los que asistían a funciones como esa. Se trataba de un monologo en verso con mil versos consecutivos. Los primeros trescientos rimaban siempre con la A y mas concretamente con las silabas: an, as y ar. Los siguientes ciento cincuenta versos rimaban con el sonido E y también en: en, es y er, lo que levantaba grandes aplausos del público. Ahí sonaba la campana del descanso y la gente salía a comentar lo mucho que le estaba gustando la obra, la genialidad del interprete o simplemente desahogaban sus aguas. Otros quedaban sentados en las butacas como extasiados, mirando el techo de la platea como si esperasen una revelación. Al reiniciarse la obra las rimas empezaban por la U, pero solo acababan en un y us nunca en ur. Así hasta completar trescientos versos más, que dejaban a: os, on y or los doscientos cincuenta finales.
Aquel día el Sorré salió a escena, durante mas de quince minutos miró al publico. Miró a los ojos a cada uno de los allí sentados. No importaba lo oscura que estuviera la zona donde ocuparan espacio, él los miró.
Entonces recitó en voz alta.

 

Mañana sin ti no es futuro

Ortografía muerta en mis dedos
Ayer mientras dormía, soñé que me amabas.

Tenebrosas sombras de un engaño impune

Eternas dudas me invaden al pensarte
Amor condenado a un encierro invisible
Otoños en las pieles de ambos

Lascivos besos que huelen a hambre
Otoños en las pieles de ambos
Ríos de sangre y semen cubriendo las cuencas

Inertes gases que no respiramos

Ariete que golpea mi corazón
Muerte sin ti

 

Inmediatamente se acercó a una soga que colgaba de una de las columnas sobre el escenario, subió a una silla, se ató la soga al cuello y saltó ante la atenta mirada de más de ciento setenta personas (el encargado de la taquilla me confirmó que tenía ciento ochenta y dos tickets) que había en el teatro.

Muchos fueron los tarotistas, brujos o practicantes de la cabala que en aquellos días decían que la omisión de la letra I en los sonidos y rimas de la obra escrita por el mismo Sorré, no anunciaba nada bueno.
Sus últimas palabras antes de saltar fueron, todo esto es una mentira.

Categorías: relato · relatos

Necesito un traductor

Septiembre 23, 2007 · 5 comentarios

¿Alguien puede ayudarme? No tengo idea de a que se dedican en esta academia.

Categorías: Inclasificados · Videos · sociedad

Tepito

Septiembre 21, 2007 · Dejar un comentario

Gregorio rebolledo llevaba en Tepito desde que nació. Sus abuelos llegaron a la ciudad mucho antes de que aquel trozo de la capital se convirtiera en lo que a día de hoy es.
Era un barrio difícil para alguien como Gregorio a quién hacía mas de dos años que todo el mundo llamaba Corina. Su padre había muerto joven, dicen que sufrió un mal que había heredado de su madre, pero otros muchos decían que el único mal que heredó fue la afición al mezcal y así fue que en un bar de la calle Toltecas sufrió ese ataque, a los que algunos, con discreción, llamaron borrachera de muerte. Cuando Corina paseaba por las calles del mercado durante los días siguientes al funeral de su padre, muchos de los viejos que alrededor de la plaza de Fray Bartolomé de las casas pasaban las tardes, le culpaban del fatal desenlace. Culpaban a su pervertido hijo Gregorio.
Tepito es un barrio lleno de gente trapicheando. Durante los años veinte se llenó de gente llegada al distrito federal de Bajio, Guanajuato o Jalisco y que poblaron las calles del barrio llenándolo de comercios en su mayoría dedicados a la fabricación y reparación de zapatos. Más tarde aparecieron, al beneficiarse de un plan de desarrollo en los años cincuenta, todo tipo de mercados públicos que le otorgaron un aire comercial que hicieron de Tepito un lugar donde obtener casi de todo. Emilio rebolledo fue zapatero hasta que la enorme borrachera (aunque todos en público hablaban del ataque) se lo había llevado de entre los vivos. Gregorio aprendió el oficio que en el taller de la calle Caridad tenía su padre. Así, el primer juego de botas altas que se calzó como Corina, estaban confeccionadas por ella misma. Hasta día de hoy guardaba más de treinta pares en su casa. Eran la envidia de mujeres, y muchas de las putas que en las calles menos transitadas del barrio trabajaban desde tempranas horas hasta pasada la medianoche, soñaban con tener unas. Pagó su operación de pecho con el dinero ganado vendiendo botas y todo tipo de artículos de cuero en los mas selectos sex-shop de la ciudad. De eso hacía ya más de dos años y hoy era una preciosa mujer con un negocio próspero. Cuero y Yo. Ese era el nombre y marca de los artículos que Corina vendía.
Esa era la marca de la palmeta con la que habían azotado hasta matar a Toñin. Toñin era un conocido puto que hacía trabajos a ambos lados de la frontera. Nació en Arizona a tan solo unos kilómetros de la frontera y su condición de americano le permitía la libre circulación a uno y otro lado de “la valla”. Cuando llegué a su apartamento a nadie pareció sorprender su muerte. A menudo gritaba tanto en los encuentros con la gente a la que traía al apartamento que sabíamos que algún día se lo cargarían, me dijo Simón. Simón era un anciano que hablaba mientras exhalaba humo de pipa por la nariz.

Corina accedió a venir hasta allí. Fabricaba con madera de roble y un cuero importado de Argentina, que ribeteaba con gruesas tiras de piel, unas veinte palmetas al año. Casi todas por encargo. Me dijo que si veía la palmeta tal vez pudiera recordar a quién se la vendió.

Categorías: relato · relatos

Faro del paraíso

Septiembre 19, 2007 · 12 comentarios

Para cuando te marches, tienes las llaves que abren mis puertas,
y por si las perdieras dejaré siempre ventanas abiertas
Para cuando te quedes, tengo en mi vientre un verano de estrellas
con un mar que se mece si tú respiras desde su arena.

Ay, amapola,
yo de tahúr en otro mundo y tú tan sola.
Hoy quiero habitar la pradera
entre tu ombligo y lo más alto de tus piernas.

Ay, hechicera,
quién fuera luz para alumbrarte las caderas
y hacer un eclipse de seda
en la aureola de tus montes de canela.

Que tengo tanto esperma en la mirada
que cuando lloro al viento nace un cielo.
Y tengo los besitos que me dabas
guardados en el fondo de mi pecho.

Y tengo en las gónadas del alma
otoños que comienzan en enero,
y a veces se me olvidan las palabras
cuando meto los dedos en tu pelo.

Quiero tener tu labio más abierto.
Quiero licuarte y tener caramelo.
En tu pelo, que me sabe a pan caliente,
la gente nunca entiende mi desenfreno.
Que no haya sueños que se queden pendientes,
que la vida es una sombra que se ejerce.

Y ya sabes, prefiero un beso de muerte
a que me bese la muerte sin tu permiso.
Si quisieras mirarte en mí para verte…
me voy a vivir al faro del paraíso.

Carlos Chaouen.

La foto

Categorías: música · poesia