Divagaciones desde nunca jamás

Entradas de Octubre 2007

Te odio

Octubre 31, 2007 · 13 comentarios

Me acerco a ti. Empiezo a olerte. Siento tu calor, ese que me abrasa y no me deja dormir.
Me acerco a ti y me falta el aire. La oscura esencia que te cubre aleja el oxigeno que necesito para respirar.
Me acerco a ti, como todos. Todos viajan a ti. Se dirigen a tu centro. Tu enorme, ellos (nosotros) diminutos.
Me acerco a ti bajo la lluvia y te odio.
Mas la visión de tus montes, aquellos que tu cielo escoltan, y tus inconfundibles perfiles, me obligan a quererte, desearte y vivir junto a ti.

La foto

Categorías: Personales · música · odio · poesia

Fuego y vainilla

Octubre 29, 2007 · 2 comentarios

Sentada sobre la cama, apoyaba su larga espalda sobre unos cojines y colocaba el ordenador sobre la mariposa que formaban sus piernas cruzadas. No era una postura cómoda, pero a ella le gustaba escribir así. Sus dedos dibujaban pequeños paisajes correteando entre las teclas, actos cotidianos, que contados como ella lo hacía, se convertían en majestuosas vistas oteadas desde miradores secretos y dejaban de ser cotidianos para convertirse en extraordinarios. Cada palabra, cada una de las comas o puntos que utilizaba en sus escritos parecían pertenecer a ella de manera exclusiva. Si el lector se dejaba envolver por el susurro de su prosa podía incluso sentir el olor a vainilla de su cuerpo en las vocales y podía sentir también la sensualidad de su sombra, como proyectada en una pared, en casi cada una de las consonantes que incluía en sus escritos. En casi todas, menos en una. Una que hacía imaginar su elegancia, sus valores, su manera de pensar, de sentir, de vivir.

Agotada tras la creación de un texto que provocaría risas, llantos, temores, dudas, excitación , expectación, admiración, sus manos permitían que la pantalla del pequeño portátil reposara sobre el teclado, dejando en penumbra su cara, solo iluminada instantes antes por el brillo de su nocturno compañero. Bajaba de la cama, recorría el pasillo hasta el baño donde quitaba su ropa despacio, mirando su cuerpo (del que se sentía orgullosa) en el espejo mientras el agua de la ducha alcanzaba la temperatura deseada. Ese era su momento, se sentía libre bajo aquel abrasador caudal que la purificaba llevándose con él los restos de un mal día, los cansancios del alma que a esas horas aún le quedaban. Frotaba su cuerpo con la esponja llenando sus curvas de espuma de la que se vestía para imaginarse en otros mundos, con otras vidas, junto a otros amantes. Cuando el agua la dejaba desnuda. Envolvía su pelo en una valiosa loción que la acompañaba con su aroma durante el resto del día siguiente.

En el camino a la cama enumeraba en su cabeza los quehaceres del día siguiente (solo los mas importantes), dejándose arrullar desnuda, instantes después, por las ropas de su cama, donde abrazaba su almohada y quedaba dormida.

En ese momento es cuando yo, la empezaba a imaginar. La imaginaba dormida mientras mi auto cruzaba la noche. La imaginaba dormida cuando el resplandor de un sol naciente comenzaba a enrojecer el desierto paisaje que me llevaba, entre demonios y polvo, hasta las columnas de fuego de Cantarell.

Categorías: música · relato · relatos

Frío metal (blood)

Octubre 28, 2007 · 1 comentario

Deseaba correr, escapar, huir de allí. Llevaba demasiado tiempo nadando en aquellas estancadas aguas y cuando el dique cayó, y le pareció ver la posibilidad de escapar con la corriente, no pudo resistirse. A veces miraba arriba, buscaba entre las luces titilantes de aquel barrio oscuro. Movía rápido sus ojos de un lado a otro. A su derecha el fuego de sus recuerdos impedía ver todo lo hermoso que allí podía contemplarse. A su izquierda un manto oscuro cubría su futuro hasta dejarle sin esperanza.

La foto

Categorías: música · relato · relatos

tecnología y evolución

Octubre 25, 2007 · 2 comentarios

Supongo que los problemas de adaptación a las novedades tecnológicas no son un mal de nuestro tiempo.

Categorías: televisión

Cobardía

Octubre 24, 2007 · 12 comentarios

Lo que más me indigna de las imágenes grabadas en ese vagón, donde un descerebrado en pleno uso de sus pocas facultades mentales agrede a una muchacha de manera repetida e impune, es que refleja, no solo el odio, que un estúpido ignorante de veintiún años puede llegar a acumular, sino también la cobardía absoluta que en el cuerpo tenemos los ciudadanos de a pie y que solo nos permite agachar la cabeza, taparnos los ojos y mirar a otro lado cuando junto a nosotros ocurren todo tipo de salvajadas o tropelías.

Espero no tener que presenciar nunca un acto como este en directo, de hacerlo, el que acabará en la cárcel seré yo.

la foto

Categorías: Videos · actualidad · odio · opinión · personal

Mito celta (“The Blower’s Daughter”)

Octubre 23, 2007 · 2 comentarios

Hija de un dios.
Por ella subí de mi húmedo reino al lugar de los secos.
Probar su amor sin hablar de mi origen quise.
Décadas luché por que lograra respirar bajo mi elemento.
Pasado el tiempo, siendo ancianos, la conduje al mar y la sumergí hasta mi reino donde murió ahogada en mis brazos.
Esposa en mi exilio.
Hoy vivo solo, con su recuerdo en mi trono.
Pudo ser reina en el cielo y abdicó por mí.
Pudo ser mi reina en el mar, pero lo fue en tierra.



Categorías: mitología · música · relato · relatos

La pataleta del incapaz

Octubre 22, 2007 · 5 comentarios

Son ya mas de cuatro años los que la escudería inglesa no es capaz de obtener el titulo de pilotos y gran parte de la responsabilidad es de su endiosado patrón el señor Dennis. Este señor acabó con las posibilidades del titulo para el finlandés (hoy campeón con Ferrari) en determinadas decisiones de equipo durante las dos temporadas pasadas, facilitando, todo hay que decirlo, las victorias de Alonso. Ni una sola vez la escudería inglesa ha ganado una carrera por una decisión estratégica tomada en carrera. Cada vez que este señor decide algo, mete la pata, para desgracia de los pilotos que están a su tutela. Este año el señor apostó por batir récords. Quería el primer campeón negro. No lo tuvo. Quería el primer piloto novato en ganar un titulo de campeón de F1, no lo tuvo. Quería el piloto más joven en obtener el titulo, no lo tuvo.

Tuvo en sus manos la posibilidad de trabajar en equipo como lo ha hecho Ferrari, pero el británico no tiene muchos conocimientos en este campo. De lo que si sabe Ron Dennis es de luchar pequeñas batallas en los tribunales y su bochornoso intento de anoche por arrebatar el titulo a la escudería italiana escudándose en irregularidades en los Williams debería ser suficiente para incluirle en el club de los fracasados incapaces.

Supongo que este señor odiará los lunes como hoy.

Categorías: actualidad · deportes · música · opinión

Altos vuelos

Octubre 21, 2007 · 2 comentarios

Frente al espejo arregló como pudo sus cansados ojos con la ayuda de anti-ojeras y de un lápiz oscuro. Empolvó su cara con suficiente base como para cubrir sus imperfectas facciones. El colorete, rímel y barra de labios hicieron lo demás. Hacía tiempo que usaba peluca, su pelo no tenía ya el vigor de antaño y siempre creyó que, lo que la peluca costó, era el dinero mejor gastado de los dos últimos años. Luego se enfundaba las medias y abrochaba el liguero a ellas con extrema dedicación. Disfrutaba de aquel momento. De su colección de corpiños le encantaba uno de copas de encaje que realzaba su figura. Para calzarse se sentaba, cruzaba una pierna sobre la otra y deslizaba la cremallera hasta casi la rodilla donde la caña de la bota llegaba a su fin. La mayoría de las veces una vez acabada esta tarea, aparecía algún jovencito inexperto con el que follaba hasta correrse.

Una vez que aquel Boing 757 de Iberia paró los motores, Jaime Miramón Corredera, el comandante, bromeó con el sobrecargo sobre el culo de alguna pasajera de primera clase a la que habían invitado a visitar la cabina durante el largo vuelo hasta el D. F . En ese culo podría yo hacer aterrizar este cacharro, le dijo al joven sobrecargo desde la puerta de la cabina, donde se encontraba de pie mientras despedía al pasaje con un mecánico buenos días. La tripulación fue saliendo del aparato y de un portaobjetos situado en la parte superior de la cabina, Jaime extrajo su bolsa de viaje. No era una bolsa grande, en verdad era menor que la mayoría de las bolsas que el resto de los tripulantes llevaban, pero Jaime era un tipo mayor y después de tantos viajes seguramente aprendió a optimizar sus necesidades de vestuario. Se decía de él que era maniático, nunca dejó ni dejaba que nadie tocase su bolsa. Más de una azafata, llevada por la costumbre de complacer a otros comandantes en otros vuelos o rutas, había intentado ofrecerse a llevarle el equipaje, pero él siempre contestaba lo mismo. Yo nunca te llevaría el tuyo, de manera que no me hagas repetírtelo. Su fama de hombre recto, de marcado carácter e incluso de cierta vehemencia, hacía que trabajar con él no fuera uno de los destinos mas solicitados entre los tripulantes de la compañía. Aun así era un tío con un extraño humor que solo algunos entendían.

Era la tercera vez que Pereira visitaba el hotel con nombre de canción. La primera vez, mientras su amante se la mamaba agarró su cabeza y se quedó con la peluca en la mano, lo que le valió un buen mordisco en la polla. Algunos dicen que eso es lo que le enganchó y que por eso repetía. Esta era la tercera vez. Para la ocasión compró condones y se había perfumado con aquella horrible fragancia que haría huir a una mofeta. Llamó a la puerta. En pocos segundos esta se entreabrió y Pereira pudo sentir el roce de unos labios pintados sobre lo suyos, mientras tiraban de él para meterlo en la habitación. Hicieron el amor durante cuatro horas. La primera se dedicaron a besarse y realizar todo tipo de tocamientos sobre la ropa interior. En la segunda, y según lo indicado a Pereira en los otros dos encuentros, tendría que afanarse y utilizar todas sus fuerzas en penetrar aquel culo enorme sin cambiar el ritmo ni la intensidad. La primera vez, Pereira se tomó esto a sorna, pero entendió que iba en serio al ver la pistola. En la tercera hora, Pereira era obligado a frotar el pubis de su amante, por debajo del ombligo pero unos centímetros por encima del sexo, solo de esa manera su acompañante se corría. Lo que ocurría en la última hora es mejor no recordarlo.

Al finalizar, de pie en el recibidor de la habitación del hotel, Pereira buscó cigarros en la bolsa de Iberia (repleta de la lencería del comandante) que reposaba sobre un aparador. Cogió uno, salió y cerró la puerta avanzando por el pasillo jurándose que algún día mataría a aquel maricón.

Categorías: relato · relatos

Necrofilia

Octubre 19, 2007 · 9 comentarios

 

(prosa)

El acto del amor es lo más parecido
a un asesinato.
En la cama, en su terror gozoso, se trata de borrar
el alma del que está,
hombre o mujer,
debajo.
Por eso no miramos.
Eyacular es ensuciar el cuerpo
y penetrar es humillar con la
verga la
erección de otro yo.
Borrar o ser borrados, tanto da, pero
en un instante, irse
dejarlo
una vez más
entre sus labios.

“Poesía” 1970 – 1985

Leopoldo María Panero

Categorías: poesia

Día 19

Octubre 19, 2007 · 2 comentarios

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