Divagaciones desde nunca jamás

Entradas de Agosto 2008

Lo miserable que podías ser, lo miserable

Agosto 28, 2008 · 11 comentarios


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“Dejé como herencía el país más rico de la historia de España”

Bueno, esta frase he tenido que verla durante toda la mañana (eso me pasa por venir a veranear a este sitio donde estoy). Casi todos los vecinos que tomaban el sol bajo sus polos de Ralph Lauren, leían hoy la entrevista al humilde ex-funcionario de hacienda.

El señor que se esconde tras la bandera, supongo que para que no se le vea y sigamos pensando que no mueve hilos en el Partido Popular, en una entrevista, al fancine de su amiguete, deja algunas perlas como la que encabeza este post en negrita. Nos podía explicar los intereses que le movieron a desestabilizar la política europea con sus decisiones, si están o no relacionados con esa etapa de visionario neoliberal al servicio de Murdock de la que vive ahora, pero no, él se limita a contarnos que la foto de las Azores es el momento histórico más importante de los últimos doscientos años. A sí, y algo de deslealtad

No se si he puesto esta canción o no, pero volvería a repetirla un millon de veces.

Categorías: música · odio · opinión · personal

sweet knife of mine

Agosto 27, 2008 · 8 comentarios

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Bajo la luz tenue que aquellas velas le brindaban, estiró su brazo hacia la mesilla sin sacar la cabeza del sexo de aquella chica. Buscó con los dedos y al hallarlo, tiró del pequeño cuchillo para desunir la cera que había pegado su empuñadura al cristal de la mesilla. Ella ni siquiera se percató de su movimiento, solo podía sentir los labios de aquel hombre comiéndosela entera. Cuando tuvo el cuchillo en la mano, subió por el cuerpo de la muchacha, besándola y sentándose junto a ella. En el suelo, junto a la cama, había un cesto con fruta. Eligió un mango maduro y comenzó a pelarlo con ayuda de la afilada hoja metálica. Pronto sus manos comenzaron a llenarse del jugo de la fruta y dejó que este chorreara sobre los pechos de la mujer. Una vez pelado, le ofreció un bocado que ella mordió, succionando la enorme cantidad de zumo que manaba de aquel alimento para después besarlo. Se dejó caer por el camino que había subido hasta ella y entreabriendo los gigantescos labios del coño de su amante, introdujo entero el resbaladizo fruto en ella. Apretaba con su lengua y dejaba que su boca se llenara con el nectar del artificial manantial en el que se había convertido la entrepierna de la mujer. Por sus muslos corría un torrente tan dulce que creyó tener la cara metida en un panal de miel. Colocaba las manos sobre el abdomen de su amante buscando con su boca, entre pliegues y temblores, el escondido fruto. Ella tensaba sus musculos, y cuando la fruta asomaba, él la mordía separando con sus dientes las fibras del carnoso juguete, mientras el vientre de ella se embadurnaba del empalagoso jugo acariciado por sus fuertes dedos.

Solo quedaba el pulido hueso de la fruta en el interior de la chica cuando, precedidos de seis federales de uno de los cuerpos de élite creados para combatir el secuestro Express, entramos a la oscura estancia donde Hilario Andradas, sospechoso de acuchillar a tres chicas y degollar a tres más, se afanaba en terminar su postre.

No te muevas Hilario, gritaron los federales.

La foto

Categorías: música · relatos

Y si…

Agosto 24, 2008 · 1 comentario

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Si me engañas y me entero, te necesitaré más.

Categorías: música · relatos

Probabilidad

Agosto 22, 2008 · 8 comentarios

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Hace tiempo hablando con Osiris mientras veiamos un lanzamiento del proyecto STS (creo que era la misión 101 o algo así) comentaba que las probabilidades de que algo pudiera pasar y que la misión fracasara, esto en un trasbordador espacial todos sabemos lo que significa, era aproximadamente de un 1,2% (¿a que eramos frikys Osiris y yo?)

El 28 de enero de 1986 mientras se llevaba a cabo la misión STS 51L que hacía la número 25 del total del programa de trasbordadores, el Challenger explotó por los aires a los 76 segundos del despegue. Murieron siete tripulantes. El 1 de febrero del 2003 mientras efectuaba la entrada de la denominada STS107 que en realidad era la 111 misión de todos los trasbordadores , el Columbia, un aparato que realizó su primera misión en abril de 1981 (tenía 22 años), se desintegró por un fallo en la protección térmica que necesita para atravesar la atmósfera en su reentrada a la misma. Perecieron lógicamente los siete tripulantes. Hasta el día que el Columbia desapareció, 111 misiones, 2 accidentes. Estos números difieren un poco de las estadísticas de las que hablabamos mi amigo y yo, pero ayudan a entender que aproximadamente cada 100 misiones un aparato explotará. El trabajo de ingenieros y responsables de seguridad estará seguramente centrado en bajar ese número para mejorar la seguridad de los proyectos.

Por supuesto la probabilidad de accidente en un vuelo comercial es muy inferior a las cifras que se manejan en las misiones espaciales, pero existe. En el último año he subido a unos sesenta aviones y siempre pienso, joder espero que no sea este al que le toca. En al menos tres ocasiones he enviado un sms diciendo, este cacharro esta roto igual nos estrellamos. Al menos en ocho o nueve han tenido que revisar algun problema del avión estando ya el pasaje sentado en él y al menos diez o doce ocasiones he tenido la sensación de que el piloto no quería despegar. Recuerdo especialmente una hora y media de retraso en Tegel, Berlín, mientras Argentina y Alemania jugaban un partido de futbol del mundial. El piloto no quiso salir alegando problemas técnicos que quedaron solucionados en cuanto los alemanes metieron el gol que les clasificó.

Nunca dejarán de sorprenderme las ganas de noticia que tienen los medios informativos de este país. Llevados por la maxima de obtener audiencia, son capaces de llenar minutos y horas de televisión sin decir nada y lo peor, rozando la irresponsabilidad. Durante las primeras horas del accidente de Barajas, las televisiones mantenían a sus reporteros en antena con una columna de humo detras y especulando sobre el numero de muertos, causas o si alguno de los supervivientes les daría la clave del suceso. A partir de ahí, tenemos incluso debates con contertulios de esos que igual acusan a la Obregon por sus relaciones, que hablan de política internacional u opinan de la capacidad de sustentación de un MD (todo el mundo sabe ya lo que es un MD) con un solo motor. Algunos editoriales de prensa han cambiado el contenido de sus portadas pero la palabra clave en la edicción digital solo 4 horas después del accidente era la misma de siempre: INCÓGNITAS. Que sería de Pedro J. sin la palabra incógnita

Lo ético en estos casos es informar y solo informar si es que existen noticias contrastadas y relevantes. Dejar que las comisiones trabajen, que se determinen las causas, se depuren responsabilidades y se haga pagar a los responsables por ello. Todo esto necesita unos periodos de tiempo, posiblemente largos periodos de tiempo, tiempo que las televisiones no tienen. Desafortunadamente la ética está reñida con las audiencias y los intereses crematísticos que nos mueven en estos tiempos.

Aún así, cada vez que nos montamos en un avión, como cada vez que nos montamos en un vehículo o un trén o caminamos por una calle, tenemos que tener presente que hay probabilidades de que nos ocurra algo. A veces incluso probabilidades tan bajas como de que nos toque la primitiva y en estas siempre confiamos.

Yo por si acaso no volveré a enviar un sms, no me gustaría ver a mis familares indignados en los informativos por una gilipollez mía.

Categorías: actualidad · opinión

La locura

Agosto 21, 2008 · 3 comentarios

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Hoy he visto una entrevista realizada al director de la película que muestra lo que podría ser parte del día a día de los enfermos que están ingresados en el hospital argentino de la Borda en Buenos Aires. No ha tenido desperdicio. En ella este realizador hablaba de lo mucho que ha aprendido, de lo mucho que les debe a los enfermos. Frases como: Este mundo no esta muy cuerdo y los que lo dirigen no están en ningún manicomio, sin duda, hacen reflexionar a cualquiera.

Estos enfermos conducidos por Alfredo Olivera son los protagonistas y responsables de La Colifata, ese programa de radio del que muchos tuvimos noticias gracias a la campaña de publicidad de un refresco isotónico.

De la entrevista me quedo con esta frase:

Lo que ocurre en el hospital es lo que ocurre en la sociedad y la sociedad no quiere ver.

Carlos larrondo

Categorías: actualidad · cine · música · televisión

Tanto, yo soy el rey, las han borrado.

Agosto 19, 2008 · 5 comentarios

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Soy la sangre que hay en vuestras manos.

Soy el aire que habéis envenenado.

Soy el ansia que habéis puesto en mi mano

Soy el miedo que habéis alimentado

Faro, Coque Malla.

La foto

Categorías: música

10. 10. 10. 10

Agosto 17, 2008 · 3 comentarios

Susurraba inconsciente cada una de las palabras que se dijeron durante toda una vida juntos. Sus labios se entreabrían y cerraban cuando sonreía al recordar como se despidieron por primera vez hace tantos años. Al hacerlo su cara se iluminaba . Escarbó, de rodillas, con sus dedos en aquel jardín buscando la vulva de aquella hermosa flor junto a la que había jurado saltar si recibía lo que quería. Tocó la cebolla de la que nacía tan bella imagen y acariciando sintió los restos de arena entre sus uñas, pegados tan firmemente a su piel como alguna vez lo estuvieron ellos. Miró al cielo buscando un sol, que en aquel lugar brillaba con menos fuerza que donde siempre vivieron, y al verlo le pareció que el astro le guiñaba un ojo y con una carcajada celebraba lo que ya sabía. Al llegar a casa sobre la mesa encontró lo que esperaba.

Las flores naranjas

Categorías: música · personal · relatos

Vacaciones

Agosto 16, 2008 · 2 comentarios

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Cada año. el día antes de salir de vacaciones recuerdo una tira de Quino en la que Mafalda dice a un Manolito asombrado por el ritmo frenético al que los padres de la niña se mueven por la casa:

Son los últimos preparativos de las vacaciones que nos tomamos para descansar de los últimos preparativos de las vacaciones que nos tomamos.

Categorías: música · opinión · personal

Lágrimas y lodo

Agosto 13, 2008 · 3 comentarios

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Llovía. Llovía desde Julio. Empezó a llover el mismo día que se descubrió la fosa con los diez cuerpos de aquellos pendejos a los que Don Álvaro había ordenado asesinar después de usarlos como correos. Hacía casi un mes de aquello y la lluvia había convertido los campos en barrizales y las orillas de los pantanos en peligrosas arenas movedizas que recordaban a los viejos antiguas historias olvidadas. Salíamos del café y bajo la protección que formaban unas tejas rotas un canoso anciano relataba la suerte del “bajo”. El bajo era el hijo del alcalde de Matamoros en Tamaulicas y había pasado su infancia tirando piedras a los cristales de sus vecinos, maltratando y atemorizando a los chavales de su comarca. Contaba el viejo que un día después de varias semanas de lluvia, el bajo, ya adolescente, humillado por el abandono de lupita la chata, a la que encontró besándose con Tito, el pastor, se ató a mil globos de helio y llegó volando a los pantanos que hay entre San José y este lugar, el Rancho Santa Isabel. Cuentan que lloró, que lloró al quitar los pies del suelo y despegar, que lloró mientras volaba y lloró también al caer en la pantanosa orilla. Y dicen que fueron sus lágrimas, litros aseguran algunos, las que al caer en el fango ablandaron tanto el suelo que pisó que la tierra se lo tragó. Varios días más tarde un forestal que hacía aquella ruta todas las semanas encontró los restos desinflados de cientos (tal vez miles) de globos de colores que casualmente formaban la bandera de México. Cosme Corralejo Chuicas, ese era el nombre del forestal. Álvaro Corralejo Peinado era el nombre de su primogénito. Don Álvaro le llamaban. Su afición a despellejar morosos y su relación con los sicarios hicieron famoso su nombre fuera del estado.

Después de dos meses lloviendo, en aquella fosa apareció un cuerpo más. Era un cuerpo antiguo, estaba de pie, con los brazos en alto y entre los restos de lo que fueron las manos se descubrían lo que parecían haber sido unas cuerdas o hilos que casi llegaban a la superficie.

Categorías: música · relatos