Divagaciones desde nunca jamás

Ciudadano de primera

Septiembre 11, 2008 · 7 comentarios

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Decididamente, y visto lo visto, yo, de mayor no quiero tener cáncer, ni una muerte dulce y silenciosa. No quiero perder la cabeza , perder mis recuerdos y disipar lentamente a los míos de mi mente.

Yo quiero matarme en avión.

Morir en avión te garantiza un estatus. Morir en un avión te garantiza ser un muerto de primera, por encima de todos esos mindundis que mueren en una obra, un coche, una moto o un autobús. Si mueres en autobús por ejemplo, casi nadie debatirá en televisión sobre la seguridad de los mismos, aunque mueran treinta o cuarenta personas o incluso aunque esos accidentes se repitieran cada año, no darían para mas de dos o tres días de televisión. En un avión todo es distinto, se hablara de ti, bueno de ti y de los otros (así, en general, sin nombres), durante más de un mes.

Morir en avión te garantiza que los mejores bufetes de abogados (incluso los de EEUU) se interesarán por el dolor de tu familia, sentirán ese dolor como suyo y llegarán hasta las últimas consecuencias para sacarle al constructor del avión, o al dueño, o al piloto, o al responsable de aviación civil o al mismísimo demonio, si él es el responsable, lo que ellos valoran que compensará, en parte, tu muerte.

Morir en avión garantiza que los partidos políticos pedirán, en sesiones especiales, que los gobiernos no miren a otro lado, que se responsabilicen de la falta de infraestructuras y que asuman la parte de culpa que les toca (¿En que otra ocasión mi muerte podría generar un desgaste político?. Es fascinante aunque de ese desgaste solo fuera mia la ciento cincuentaicuatroava parte).

Morir en avión nos asegura que se pondrán medios para que a otros no les pase. Morir en moto no, por ejemplo, si te corta la cabeza un guardarrail es por dos motivos; primero, tú eres un temerario y segundo, los guardarrailes seguros son muy caros. Tal vez, si ciento cincuenta motoristas se matasen a la vez en el mismo guardarrail saldrían en informe semanal y tal vez los sustituyeran por unos seguros (por lo menos en ese fatídico tramo de carretera), pero no, realmente morir en moto no es un problema de estado.

Morir en avión permitirá a mis familiares un futuro mejor que si muriera atropellado por un tranvía, o si un tiesto me cae en la cabeza.

Morir en avión me garantiza un funeral de estado, y eso, eso si me convierte en un ciudadano de primera.

El cementerio

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