Entradas de Mayo 2009
La sexta nos desvelará la verdad.
Mayo 17, 2009 · Dejar un comentario
Categorías: Blog · Internet · mitología · televisión
Subastas, tenis, tetas y Piqueras
Mayo 15, 2009 · Dejar un comentario

La crisis y el exceso de información de la misma, provoca desinterés en los tele espectadores de manera que los telediarios han de llenarse cada día de cualquier cosa.
Recuerdo la hora del informativo telediario como un momento casi sagrado de mi infancia. Salían esos señores serios a dar las noticias y a contarnos lo que realmente importaba de lo sucedido en el mundo. Tal vez no fueran tan serios, ni tan importante lo que contaban, pero yo lo recuerdo así. Los niños de ahora, tal vez, cuando crezcan, no acabaran de distinguir entre la importancia de un informativo y el Diario de Patricia, ( o Sandra o como se llame). Las audiencias, shares y todos esos métodos de control que determinan si algo es visto o no, y por tanto, si es bueno o no (para los gerentes de las cadenas), han obligado a que incluso los telediarios se llenen de curiosidades y expertos en ellas como el maestro Pedro Piqueras. Ese hombre que llevó a su plató veinte lingotes de oro similares a los que Pinochet tenía no sé donde. Pedazo de noticia.
Bajo este prisma en esta semanas hemos sido informados de algo horrible que ha generado todo tipo de opiniones y que incluso me hizo esperar una o varias preguntas en el debate del estado de la nación por parte de la oposición al gobierno. Rajoy tuvo la ocasión de golpear a Zapatero con algo que sin duda hubiera hecho mucho daño al actual presidente, pero Rajoy no se entera.
El escabroso tema es el de las fiestas en las discotecas. Fiestas en las que se incita a las mujeres (niñas) a dejarse subastar libremente. No tengo claro si lo peor de esto es que lo hagan por billetes del monopoli o que no lo hagan ante las cámaras de: Hombres mujeres y viceversa o Elígeme. No acabo de encontrar la diferencia. En la fiesta discotequera, se enriquece un empresario pequeño que regenta un local de ocio de un pueblo, mientras en los programas de televisión se enriquecen los mismos que dirigen los contenidos de los informativos y pagan entre a otros a Piqueras. Recuerdo los gritos al aire con aquel caso en el que una discoteca regalaba una operación de aumento de pechos entre sus asistentas. Es una inmoralidad, es un ataque a la dignidad de la mujer, se decía desde muchos sectores de la política y bastantes tertulianos en radio y Tv. Todavía no he visto revindicar a ninguno de ellos que pongan chicas gorditas o feitas, o incluso, que el casting para trabajar como recogepelotas del masters tenis (por poner un ejemplo) sea una prueba cultural, que dignifique la figura de la mujer y que predique el ejemplo entre nuestros jóvenes. Al fin y al cabo con el dinero que les pagan en el masters a las seudomodelos, muchas de ellas acabarán poniéndose tetas, de manera que no veo el problema en las discotecas, sino en la doble moral e hipocresía que pulula a su libre albedrío alrededor de nosotros.
Creo que son los padres los que han de educar en principios y valores a sus hijos. Como ciudadano, no tengo un problema si mis hijas, siendo menores, van a una discoteca en la que rifan unas tetas, tengo un problema si les toca la papeleta y realmente quieren ponérselas. Mi problema es, que tal vez he dejado que no aprendan a pensar, que tal vez he pasado demasiado tiempo delante de la tele, o trabajando, como para ocuparme de hablar con ellas sobre algunas cosas que son importantes y que yo he pasado por alto. El problema no es un empresario que solo mira por su dinero (la palabra empresario en si mismo hace que la anterior frase sea redundante), el problema es una sociedad que espera que otros resuelvan sus problemas domésticos, y entre esos problemas está la educación.
La foto de anam1973
Categorías: actualidad · opinión · televisión
Fragilidad
Mayo 12, 2009 · 4 comentarios
Si tuviera que definir con una sola palabra lo que siempre me inspiró este hombre, esa palabra sin duda sería el título de este post.
En memoria
12/05/2009
Categorías: agradecimientos · música · personal
Correr solo (rodeado)
Mayo 8, 2009 · 5 comentarios

Nueve de la mañana. Siete grados. Lluvia. La multitud se mueve, y mientras cruzo la línea escucho “It´s a town full of losers”. Yo estoy seguro de que hoy estoy rodeado de ganadores. El agua me baña y en diez minutos paso bajo el puente de Raimundo Fernández Villaverde, acompañado por los espíritus de la noche. Un poco más arriba giro a la derecha en una curva encharcada y aprovecho para mearme en las taquillas del campo de mi odiado Madrid. En Padre Damián y tarareando todavía “I wait for paradise, Iwait for paradise”, los primeros acordes de Fire, me llevan volando por Alberto Alcocer hasta la Castellana. Al fondo, muy al fondo y tras las inclinadas torres, cuatro gigantes nos esperan. Junto a ellos, doble giro a la derecha y rumbo sur, casi paralelos a las vías de Chamartín. Backstreets. Llueve a mares. Voy rápido, demasiado rápido. Los diez minutos de Rosalita me llevan en volandas , por encima de Príncipe de Vergara y Doctor Arce, camino de Raimundo Fernandez Villaverde. Allí el doce. Primera cuesta en siete kilómetros. La lluvia cesa y las calles se llenan de héroes que nos gritan y dan alas. Cuatro caminos, Bravo Murillo, Islas Filipinas, Guzmán el Bueno, giro al este y cruzamos San Bernando, glorieta de Bilbao. Hortaleza nos da un respiro y nos lleva hasta la Gran vía. Raise your hands, Hungry heart, dos corazones, Independence day (con esta me emocioné al doblar en Gran Vía dirección Callao. Kilometro 18. Preciados. En la puerta del Sol nos recibe el caos de Gallardón. Obras. Vallas. Arena y polvo. En Mayor, cientos de madrileños gritan rodeándonos en el desfile que nos conduce hasta el palacio y en gran parte del camino a la cuesta de Ferraz.
Al final de Ferraz, antes del parque está el cartel. “21,097″. 1 hora 43 minutos. Solo me queda lo mismo que llevo.
Ahora es cuando la cabeza empieza a dar vueltas. Supongo que la borrachera de llegar a la mitad en buen estado activa resortes hasta este momento inertes y los pensamientos comienzan a pasar por encima del volumen de la música en mis odios. ¿Eso ha sido un pinchacito en la rodilla derecha? Estamos bajando muy rápido entre los jardines de Camoens, es normal. ¿Bajo el ritmo? Como vas a bajar el ritmo, ya lo bajaras en la avenida de Valladolid. Después del puente de los Franceses hay mucha gente. Hace calor. Que larga es esta calle. Príncipe pío (que recuerdos de hace un año). ¿Cuantos príncipes hay en esta ciudad?
El 25. Entrada a la casa de campo. Agujeros en el suelo, arena suelta, adoquines, piedras. Su puta madre, esta igual que el año pasado. ¿No pueden arreglarlo? Ahí esta mi hermano. Me dice que voy bien, que es un tiempazo, que regule. Bajo los arboles comienza el infierno y solo hay 9 grados de temperatura. Los globos de las tres horas y media me pasan en el 27. Me quedo clavado cuando me pasan. Sigo a mi ritmo. El dolorcillo aumenta. Sobre todo en mi cabeza.
El muro. Así lo llaman. Si conocen la casa de campo de Madrid y alguna vez han estado en los antiguos pabellones de lo que fue el recinto ferial, pueden imaginar lo que supone subir esa rampa después de 30 kilómetros. La sensación, los tours de Indurain, las subidas de Pantani, rodeados de infinitas filas de personas por ambos lados. Esa gente lleva allí dos horas y animan como si cada uno de nosotros fuéramos el primero. Al final del puerto la bajada al río por la avenida de Portugal.
Bajamos paralelos al río hasta el Vicente Calderón, cruzamos allí el puente y viramos ciento ochenta grados para correr por lo que será una calle que, cuesta arriba, y dejándo a nuestra izquierda el Manzanares, nos lleva al puente Segovia. Dicen que por allí cogimos el Paseo Imperial. Dicen que callejeamos por empinadas rampas hasta llegar a embajadores. ¿Acacias? ¿Pasillo verde?. No lo recuerdo. No puedo recordarlo. I’m on fire, Bobby Jean, My Hometown. Born to run (a estas alturas no me lo creo ni yo). Llevo dos kilómetros andando. Pienso en pararme. No Surrender. Aprieto los dientes, canto entre lágrimas de dolor, emoción. No puedo correr de nuevo. Lo intento pero mis piernas no me dejan. Los gemelos me van a estallar. El reflex no me deja recordar la rodilla pero caminar me ha agarrotado el resto de los músculos de las piernas.
Ronda de Valencia, Glorieta de un emperador. Atocha. Hacia el Sur. En algun momento Springsteen cantó en mis oídos Jersey girl y comenzó de nuevo con Thunder Road, pero tampoco recuerdo donde ni cuanto hace. Solo mirar la cuesta de Alfonso XII da mucho vértigo. La valla del retiro me hace olvidar que todavía quedan mas de 2 km. En el 41 intento correr. Los pinchazos en las uñas de los pies son como alfileres que se clavan en ellas. Corro. Corro. Corro como si intentara robarle tiempo a esa hora que he tardado en hacer los últimos 6.
Paso bajo el reloj y los brazos se tensan. Grito: Se acabó. Se acabó.
Cuatro horas cinco minutos cincuenta y siete segundos.
Frío.
Recuerdo el frío intenso que se apoderó de mí.
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