Divagaciones desde nunca jamás

Subastas, tenis, tetas y Piqueras

Mayo 15, 2009 · Dejar un comentario


La crisis y el exceso de información de la misma, provoca desinterés en los tele espectadores de manera que los telediarios han de llenarse cada día de cualquier cosa.
Recuerdo la hora del informativo telediario como un momento casi sagrado de mi infancia. Salían esos señores serios a dar las noticias y a contarnos lo que realmente importaba de lo sucedido en el mundo. Tal vez no fueran tan serios, ni tan importante lo que contaban, pero yo lo recuerdo así. Los niños de ahora, tal vez, cuando crezcan, no acabaran de distinguir entre la importancia de un informativo y el Diario de Patricia, ( o Sandra o como se llame). Las audiencias, shares y todos esos métodos de control que determinan si algo es visto o no, y por tanto, si es bueno o no (para los gerentes de las cadenas), han obligado a que incluso los telediarios se llenen de curiosidades y expertos en ellas como el maestro Pedro Piqueras. Ese hombre que llevó a su plató veinte lingotes de oro similares a los que Pinochet tenía no sé donde. Pedazo de noticia.

Bajo este prisma en esta semanas hemos sido informados de algo horrible que ha generado todo tipo de opiniones y que incluso me hizo esperar una o varias preguntas en el debate del estado de la nación por parte de la oposición al gobierno. Rajoy tuvo la ocasión de golpear a Zapatero con algo que sin duda hubiera hecho mucho daño al actual presidente, pero Rajoy no se entera.
El escabroso tema es el de las fiestas en las discotecas. Fiestas en las que se incita a las mujeres (niñas) a dejarse subastar libremente. No tengo claro si lo peor de esto es que lo hagan por billetes del monopoli o que no lo hagan ante las cámaras de: Hombres mujeres y viceversa o Elígeme. No acabo de encontrar la diferencia. En la fiesta discotequera, se enriquece un empresario pequeño que regenta un local de ocio de un pueblo, mientras en los programas de televisión se enriquecen los mismos que dirigen los contenidos de los informativos y pagan entre a otros a Piqueras. Recuerdo los gritos al aire con aquel caso en el que una discoteca regalaba una operación de aumento de pechos entre sus asistentas. Es una inmoralidad, es un ataque a la dignidad de la mujer, se decía desde muchos sectores de la política y bastantes tertulianos en radio y Tv. Todavía no he visto revindicar a ninguno de ellos que pongan chicas gorditas o feitas, o incluso, que el casting para trabajar como recogepelotas del masters tenis (por poner un ejemplo) sea una prueba cultural, que dignifique la figura de la mujer y que predique el ejemplo entre nuestros jóvenes. Al fin y al cabo con el dinero que les pagan en el masters a las seudomodelos, muchas de ellas acabarán poniéndose tetas, de manera que no veo el problema en las discotecas, sino en la doble moral e hipocresía que pulula a su libre albedrío alrededor de nosotros.
Creo que son los padres los que han de educar en principios y valores a sus hijos. Como ciudadano, no tengo un problema si mis hijas, siendo menores, van a una discoteca en la que rifan unas tetas, tengo un problema si les toca la papeleta y realmente quieren ponérselas. Mi problema es, que tal vez he dejado que no aprendan a pensar, que tal vez he pasado demasiado tiempo delante de la tele, o trabajando, como para ocuparme de hablar con ellas sobre algunas cosas que son importantes y que yo he pasado por alto. El problema no es un empresario que solo mira por su dinero (la palabra empresario en si mismo hace que la anterior frase sea redundante), el problema es una sociedad que espera que otros resuelvan sus problemas domésticos, y entre esos problemas está la educación.

La foto de anam1973

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