sweet knife of mine

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Bajo la luz tenue que aquellas velas le brindaban, estiró su brazo hacia la mesilla sin sacar la cabeza del sexo de aquella chica. Buscó con los dedos y al hallarlo, tiró del pequeño cuchillo para desunir la cera que había pegado su empuñadura al cristal de la mesilla. Ella ni siquiera se percató de su movimiento, solo podía sentir los labios de aquel hombre comiéndosela entera. Cuando tuvo el cuchillo en la mano, subió por el cuerpo de la muchacha, besándola y sentándose junto a ella. En el suelo, junto a la cama, había un cesto con fruta. Eligió un mango maduro y comenzó a pelarlo con ayuda de la afilada hoja metálica. Pronto sus manos comenzaron a llenarse del jugo de la fruta y dejó que este chorreara sobre los pechos de la mujer. Una vez pelado, le ofreció un bocado que ella mordió, succionando la enorme cantidad de zumo que manaba de aquel alimento para después besarlo. Se dejó caer por el camino que había subido hasta ella y entreabriendo los gigantescos labios del coño de su amante, introdujo entero el resbaladizo fruto en ella. Apretaba con su lengua y dejaba que su boca se llenara con el nectar del artificial manantial en el que se había convertido la entrepierna de la mujer. Por sus muslos corría un torrente tan dulce que creyó tener la cara metida en un panal de miel. Colocaba las manos sobre el abdomen de su amante buscando con su boca, entre pliegues y temblores, el escondido fruto. Ella tensaba sus musculos, y cuando la fruta asomaba, él la mordía separando con sus dientes las fibras del carnoso juguete, mientras el vientre de ella se embadurnaba del empalagoso jugo acariciado por sus fuertes dedos.

Solo quedaba el pulido hueso de la fruta en el interior de la chica cuando, precedidos de seis federales de uno de los cuerpos de élite creados para combatir el secuestro Express, entramos a la oscura estancia donde Hilario Andradas, sospechoso de acuchillar a tres chicas y degollar a tres más, se afanaba en terminar su postre.

No te muevas Hilario, gritaron los federales.

La foto

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8 Respuestas a “sweet knife of mine

  1. Sr. Çafrén,

    Recuérdeme que nunca le pida ninguna estadística de nada.

    Recuérdeme que nunca le engañe.
    Recuérdeme que nunca esté en su presencia si lleva un cuchillo en la mano.

  2. Jo, Brisuón, que pena ese final, con las ideas que me estaba dando la historia…

  3. …..Bien por la musica.
    Cada loco con su tema

  4. Son demasiadas cosas a recordar Lokita, uno no tiene la cabeza ya para muchas tareas. Aún así utilizaré mi agenda.

    Inma, lo malo es que yo tenía en mente el final y lo demas fue apareciendo ahí. Por muchas vueltas que le doy no se me ocurre otro :o)

    Insista, insista señor Harrinchi que ya sabe usted que si lo hace algún día igual hasta pongo a su querido Rosendo.

  5. Todo tenemos un lado psicopata pero usted lo demuestra bastante bien. Coño Harrinchi!!!!!!!!!

  6. Pues yo se lo he comentado a mi novio y se le ocurren varios, ya le diré que contacté con usted, si le interesa.

  7. ¿Psicopata luz? Bueno , no sé, respeto su opinión.

    Deje deje Inma, que los novios acaban contando detalles escabrosos.

  8. no? un puntito pequeño……

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