Laponia


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-¿Donde aprendiste a besar así?
-En un libro.
-¿En un libro?
-Si claro, nunca besé a nadie, vivía casi todo el tiempo en una burbuja de plástico, imaginando como sería. “Como enamorar con solo tres besos”. Así se titulaba el libro
-¿En serio?
-Si. Lo encontré en un estante de una biblioteca perdida, lleno de polvo y sin pastas. Creo que estaba descatalogado o algo así. Ni siquiera tenían constancia de él en la biblioteca.
-¿Y que cosas decía?
-Pues explicaba que el secreto era intentar que al besar, en el primer beso, el mundo entero pudiera trasladarse desde los labios del que besa a los labios de la persona besada. Para ello, decía el libro, y lo apoyaba con unas preciosas ilustraciones, al besar has de pensar con todas tus fuerzas en cosas bellas. En la amada o amado por supuesto, pero también en el puente de San Francisco, los Urales, la muralla china, Atacama, Los Andes. Laponia. Una vez pensé en Laponia.

El segundo beso ha de ser como el fuego. Tiene que quemar como las paredes del infierno, como el suelo de un volcán, decía el libro. Se podía conseguir esto intentando expulsar, en este beso, la ira que el mundo provoca en uno. Como ejemplo visual, en una de las ilustraciones, aparecía una mujer de cuya cabeza salían rayos, tornados e inundaciones, mientras sus labios rozaban los de un hombre extasiado, paralizado por el beso.

El tercer beso era definitivo según el libro. En él se germinaba el amor verdadero. Parece ser que debía este ser un beso distinto. Un beso que muchos no entenderían. No sería casto, no sería un beso convencional. El libro entraba en detalles que entonces yo no podía entender y que ahora me cuesta recordar como verdaderos. Las ilustraciones, que seguro estuvieron allí algún día, habían sido arrancadas del libro al igual que habían sido tachadas de la descripción del beso, muchas palabras entre las que pude acabar reconociendo, polen, semillas o fecundación.

-¿Pero de verdad leíste todo eso o te lo has inventado?
-Me lo acabo de inventar.
-¿Y cuando me besas que paisaje ves?
-Pues depende de si te beso desnuda o vestida. Desnuda veo el mar, un mar tranquilo y azul celeste, y al fondo veo montañas verdes. Muy verdes. Creo que es un isla en la Polinesia. Cuando te beso vestida, veo uno de los caminos que conduce al polo norte. Las rayas que el viento marca en la nieve suelta, con las tormentas, y un rompehielos navegando despacio al fondo. Un rompehielos que jamás nos alcanzará ya que nos movemos mas rápidos que él, impulsados por las corrientes cálidas que nuestros besos generan.

La foto

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4 Respuestas a “Laponia

  1. Pero ¡qué texto tan bonito!
    Me recuerda las “instrucciones para llorar” o “para cantar” o “para matar hormigas en Roma”… de los Cronopios de Cortázar.
    Un texto extraordinario.
    En alguna reencarnación naceré predestinada a que alguien escriba pensando en mí algo parecido.

  2. Yo me voy más a esa parte de una película en la que se comentaba que cuando estés con alguien y hagas el amor que de verad en ese momento lo ames, aunque sea la primera cita. Creo que me ocurre igual con los besos, es como esa vía de escape y de sentimientos que tenemos para expresarnos sin palabras.

    El post es impresionante.

    Un saludo

  3. Que compare mi texto con algo de Cortázar me enorgullece como a un padre tontorrón. Gracias Irela.

    Señor Van Broken bienvenido de nuevo y gracias por su entusiasmo.

  4. Es un texto hermoso, Brisuón. Me ha gustado mucho su paisaje de emociones.

    Gracias!!

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